Bruselas con cinco sentidos

La capital belga recoge espacios interesantes y poco conocidos para conquistar los cinco sentidos de los visitantes.

El gusto es uno de los atractivos que más se cultiva en Bélgica. Según un refrán autóctono, su cocina tiene “calidad francesa y cantidad alemana”. Los más famosos son los postres y las cervezas.

El chocolate, los pralinés, los gofres y las crepes garantizan que cualquier comida tendrá un buen cierre. Los bombones tienen la calidad (y el precio) de joyas, y los gofres calientes se pueden encontrar en muchos rincones de la ciudad. Como buen cruce de caminos existen un sinfí­n de platos de carnes y pescados entre los que destaca el uso del atún y del cordero. Otro de los alimentos tí­picos de la zona es la mezcla conocida como mejillones con patatas fritas.

Las calles de Bruselas huelen a gofre y a flores. En especial, petunias y camelias. El Ayuntamiento aprovecha los pocos espacios verdes que existen en el centro monumental para instalar pequeños cúmulos de flores. En los alrededores, la capital de Europa potencia este sentido con extensos parques. Esta ciudad tiene la mayor proporción de espacios verdes por habitante de todo el continente. También se colocan suelos de flores en primavera.

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