Comunidad Petit Plaisir

comunidad virtual de Petit Plaisir, chocolate belga

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Además de ser un apetecible manjar para el paladar, el chocolate es una potente arma para combatir el estrés y para cuidar la salud de nuestra piel. Todo ello a través de una nueva modalidad de masajes terapéuticos y baños al chocolate denominados: chocolaterapia. El secreto de sus propiedades saludables lo encontramos en el cacao.

“Este componente del chocolate tiene potentes propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, contra la retención de lí­quidos y también ayuda mucho a relajar e hidratar la piel”, destaca Valerie Le Mao, directora de uno de los balnearios urbanos de Barcelona que han puesto en marcha esta exitosa modalidad terapéutica.

Y es que, el chocolate como fuente de belleza y relax está haciendo furor en los centros de belleza y estética, balnearios y SPA’s de España. En nuestro paí­s esta modalidad de masajes y baños aterrizó hace un año y cada dí­a gana más adeptos.

Una enquista propuesta gastronómica.
Se trata de la gala del chocolate, el encuentro perfecto entre todo lo relacionado con esta exquisitez de dulce. Esta magní­fica festividad se dispone para los dí­as 6 y 9 de noviembre, siendo de lo más común encontrar degustaciones de vino, licores, y claro, variadas cenas con chocolate.
Por si fuera poco, esta perfecta escapada no solo se dispone a satisfacer tu exigente paladar, pues el “NY Chocolatese” proporciona servicio de spa siempre utilizando su ingrediente más especial, ofreciendo además de placer culinario, un relax inigualable. El precio determinado para asistir a esta exclusiva gala es de 1397 euros por persona. ¡Un gusto que vale la pena!
“Chocolate Show”, el evento culinario más dulce de todo Nueva York.

Un café-librerí­a en el barrio de Malasaña permite disfrutar de un ambiente agradable y tranquilo y echarle un vistazo a sus obras literarias: en su mayorí­a, novelas alejadas de los dictámenes editoriales del momento
Con una idea importada de Buenos Aires, un café-librerí­a nací­a hace seis años en el barrio de Malasaña. En ‘El bandido doblemente armado’ no sólo se les puede echar el ojo a los clientes apostados en la barra del bar, sino también a los libros que pueblan las paredes y las estanterí­as de un local entregado a la creación cultural.
Como explica la responsable del bar, Bea Andrés, “muchos de los que acuden lo hacen para comprar libros, obras literarias que no se encuentran fácilmente en las librerí­as más comerciales, pero otros vienen simplemente a tomarse un café por las tardes o la primera copa de una noche de fin de semana”.
Los dí­as más animados, sin embargo, son aquellos en los que hay un DJ invitado que pincha música -jazz o electrónica- en el local. Por otra parte, las paredes de ‘El bandido…’ acogen temporalmente exposiciones de pintura y fotografí­a artí­stica.
Así­, en un ambiente desenfadado y tranquilo, en el que se puede degustar un chocolate, un té, un café o las especialidades de fin de semana “mojitos y ‘gin tonics’- a ritmo de jazz, todo parece invitar a la lectura de alguno de los clásicos del siglo XX: Truman Capote, Virginia Wolf o Albert Camus; aunque también se pueden encontrar las novelas de Paul Auster, algunos cómics de Tintí­n para los nostálgicos o incluso – con un poco de suerte, quizá buscando entre las estanterí­as- ‘best sellers’ al estilo de Ken Follett.

El famoso chef y quí­mico Heston Blumenthal inventó el vino de chocolate, y fue premiado recientemente por ello. Supuso una nueva confirmación de lo que numerosos expertos en la materia llevan asegurando desde hace un tiempo: la cocina quí­mica avanza a pasos agigantados. El proceso consistió en mezclar un vino Maury del sur de Francia con leche y granos de chocolate. Mediante una centrifugadora, el chef separó los residuos sólidos del lí­quido, creando esta ingeniosa bebida.

Su origen se remonta a 1.500 años AdC en América del Sur, cuencas del Orinoco y Amazonas y fue popularizado por los aztecas, su xocolatl. Podemos encontrarlo en diversas presentaciones. Negro, con 60, 70, incluso 99% de pureza. Blanco, sin pasta de cacao y cobertura entre otras.

La pregunta en ¿con qué tomarlo? ¿Qué vino elegir? En un par de catas recientes, con muestras de chocolate 60 y 70 % lo hemos catado con vinos dulces, Dulce Sol y Negra Sol, moscatel y monastrell de Bocopa, con dos Oportos, un vintage Warren’s 94 y un 20 años, un Down’s Tawny, un PX de Garvey y varios whiskies. Un Macallan 12, un Lagavulin 16 años, un Highland Park 18 y el mejor del mundo 2008, según Jim Murray en The Whisky Bible, el Ardberg 10.

Las notas caracterí­sticas de amargor, punto de acidez y dulzor y su textura, tacto, firme y crujiente, casi podrí­amos hablar de friabilidad, era una prueba complicada para los vinos. De hecho, ni el moscatel dulce ni el oporto tawny pudieron superarla. Quedaban planos, perdidos en el envite. El PX tampoco. Demasiado potente, se diluí­a el sabor del chocolate. Pero quienes dieron la talla fueron el monastrell dulce, magní­fico con los dos chocolates y el Oporto Vintage, mejor con el 60%. Muy recomendables los dos.
El juego diferente comenzó con los whiskies. El Lagavulin 16 años fue demasiado potente. Descartado. Al Ardberg le sucedió algo similar. Probablemente el mejor, el más equilibrado. Con el que apetecí­a seguir tomando pequeños trozos de chocolate con cortos sorbos de whisky, eso sí­, sin agua ni hielo, tal cual, fue el Macallan 12. Aunque la elegancia, los ligeros toques dulces y de Jerez del Highland Park, tampoco fueron una mala elección.

La capital belga recoge espacios interesantes y poco conocidos para conquistar los cinco sentidos de los visitantes.

El gusto es uno de los atractivos que más se cultiva en Bélgica. Según un refrán autóctono, su cocina tiene “calidad francesa y cantidad alemana”. Los más famosos son los postres y las cervezas.

El chocolate, los pralinés, los gofres y las crepes garantizan que cualquier comida tendrá un buen cierre. Los bombones tienen la calidad (y el precio) de joyas, y los gofres calientes se pueden encontrar en muchos rincones de la ciudad. Como buen cruce de caminos existen un sinfí­n de platos de carnes y pescados entre los que destaca el uso del atún y del cordero. Otro de los alimentos tí­picos de la zona es la mezcla conocida como mejillones con patatas fritas.

Las calles de Bruselas huelen a gofre y a flores. En especial, petunias y camelias. El Ayuntamiento aprovecha los pocos espacios verdes que existen en el centro monumental para instalar pequeños cúmulos de flores. En los alrededores, la capital de Europa potencia este sentido con extensos parques. Esta ciudad tiene la mayor proporción de espacios verdes por habitante de todo el continente. También se colocan suelos de flores en primavera.

Todo empezó con un estudio, polémico, que se hizo hace algunos meses en U.K. y dio para todo tipo de consideraciones, desde las más feministas hasta las machistas a ultranza: más de la mitad de las mujeres inglesas dijeron preferir un chocolate al sexo. Para seguir con el debate ligero -pero que en el fondo habla de cómo son mujeres y hombres, y de sus complejas relaciones-, la misma empresa que encaró la encuesta inglesa la reprodujo a nivel local. Para las argentinas -más apasionadas que las inglesas-, el chocolate es tan placentero como un beso, pero menos que el sexo.
Las encuestadas fueron 300 mujeres de entre 18 y 50 años. La mitad respondió que al comer chocolate siente un placer similar al de besar, pero sólo el 25% reconoció que era comparable al sexo. Sin embargo, el 29% concedió que el chocolate es más placentero que el beso y dos de cada 10 admitieron que lo prefieren a tener relaciones sexuales.

“La mujer que dice eso es porque nunca encontró quien le enseñara a besar”, dispara, provocador, Carlos di Cesare, dueño del restorán afrodisí­aco Te Mataré Ramí­rez. “Me suena más a una humorada, aunque es cierto que el chocolate es afrodisí­aco, desde lo objetivo y lo subjetivo”, dice, y sabe por qué: de los postres del restorán, los más pedidos son los que contienen cacao.

Al comer chocolate se segregan estimulantes que, por ví­a sanguí­nea, llegan al cerebro y estimulan la actividad cerebral, con lo cual se producen sensaciones de placer -explica la nutricionista Pilar Llanos-. El chocolate funciona como un mimo interno”. La ciencia confirma, sostiene Llanos, que esa necesidad de comer algo dulce “porque me lo pide el organismo” tiene asidero. “Al caer la noche, o en una tarde gris, esa necesidad es real”, dice.

El sexólogo Ezequiel López Peralta aporta que los neurotransmisores que intervienen al comer chocolate son los mismos que se ponen en funcionamiento en el estado de enamoramiento. Sin embargo, para él, la connotación afrodisí­aca de este alimento milenario -muy popular entre mayas y aztecas- es más que nada cultural. “Está asociado al amor y a lo sexual: es el clásico regalo para el Dí­a de San Valentí­n. En mi taller sobre técnicas del beso, en una de las consignas reparto chocolates para agregar una sensación gustativa como parte del juego. Pero si no hay quí­mica con el otro, puedo comerme 10 kilos de chocolate y sólo voy a conseguir engordar”, afirma.

En esa asociación del chocolate con el erotismo hay un fuerte componente de la cultura y del marketing, pero también del producto en sí­. “Es un alimento en el que entran en juego todos los sentidos, hasta el oí­do: al sentir el crujir cuando lo mordemos, se despiertan los demás“, asegura Fernanda Amadruda, chef pastelera del hotel Hilton.

Estas sensaciones placenteras fueron referidas por la mayorí­a de las encuestadas argentinas al hablar del chocolate. “Dicen que al comerlo sienten placer, tranquilidad, satisfacción y algunas, hasta felicidad“, enumera Alejandra Montani, directora de Consumer in Touch, la consultora que realizó la encuesta.

Pablo Tibaldi, jefe de producto de Cadbury, la marca de chocolates que encargó el estudio, dice que “ningún producto se lo puede comparar en las sensaciones y en el momento en que se consume. Tal vez la ropa, pero son ocasiones distintas. Las mujeres, el 60% de nuestros clientes, consumen chocolate en un momento en que quieren premiarse, relajarse, darse un mimo o levantar su humor”.

Pilar Llanos coincide. “Las mujeres somos más sensibles y tenemos menos ví­as de gratificación que el hombre, que pone casi toda su libido en lo laboral y en la competencia”. Sin embargo, la nutricionista da algunas claves para que el mimo no se convierta en exceso. “Comer un bocado pequeño de un buen chocolate amargo, porque el chocolate con leche tiene más azúcares y grasas de origen animal que no son tan saludables. Una barrita de menos de 20 gramos (lo que equivale a dos cuadraditos) es una buena medida, si se mantiene una dieta equilibrada el resto del dí­a. Lo importante es ser inteligentes al comer y saber priorizar”, afirma.

Recordemos que el maridaje es la perfecta combinación de vinos y comida. Es ese equilibrio de sabores que nos permite disfrutar ambos elementos en armoní­a en nuestro paladar. Pero también podemos maridar los postres con el tipo de cepa adecuada.

Mientras el chef del restaurante Rai, Raimundo Tagle, nos da tres recetas de postres, el sommelier del mismo lugar, Cristian Núñez, nos enseña a elegir el vino apropiado, tomando en cuenta los ingredientes de cada receta:

Carlotta de moka y frutilla: Es un postre de invierno, un bizcocho de chocolate bicolor relleno con frutos rojos. Se aconseja acompañarlo con una cepa Merlot, como el Santa Ema, reserva valle del Maipo año 2004 . Este vino suave y elegante se mezcla muy bien con el bizcocho, al mismo tiempo que crea un equilibrio con el sabor de los frutos rojos.

Fetuccini de frambuesa en sorbete de zanahoria y espuma de albahaca : Por su estructura y componentes, armoniza muy bien con un blanco seco de caracterí­sticas frutales. Es el caso de una cepa Gewustraminer, del Valle de Casablanca, como el Cono Sur, Reserva año 2006. Fresco y ligero con notas sutiles y de un muy buen balance en boca.

Mousse de coco acompañado y confit de plátanos: Combina perfecto con una cepa Chardonnay del Valle de Casablanca, como el Catrala año 2005 .Su agradable aroma a frutas tropicales va muy bien con el mousse, por su agradable dulzor y elegante persistencia en el paladar.

El restaurante Sagartoki de la capital alavesa ha creado un nuevo pincho para postre llamado Jazz Vitoria compuesto por «chocolate, café, sonido y pasión», que une así­ dos de los atractivos de la capital alavesa: los pinchos y la música del festival de jazz. El asador Sagartoki ha sido galardonado durante los dos íšltimos años como el mejor bar de pinchos de España, y ahora los cocineros Senen González Cordero e Iñaki Rodrigo (al que todos conocen como Iñaki Rodaballo) han creado este postre inspirado en el Festival de Jazz de Vitoria, que en el inmediato mes julio celebra su XXXI edición. El resultado es una «delicia gastronómica» compuesta por cuatro partes diferenciadas, «tres crujientes y una fresca», que se podrá degustar a partir del próximo lunes.

En el pincho destacan dos teclas de piano, una negra y otra blanca. La primera, «más brillante y ruidosa», está elaborada con trozos de barquillo de coco, granitos de almendra, chocolate y el elemento sorpresa: petazetas, «que consigue el sonido, el ritmo que da nombre al pincho», explicó el beasaindarra Senén González. La tecla blanca está elaborada a base de «cremoso chocolate blanco y yogur», montada sobre una base de azúcar cruda, café y nueces caramelizadas.

Todo ello está pintado con terciopelo de chocolate blanco y salpicado por crispis de frambuesa. Las dos teclas cuentan con elementos de oro y plata, también comestibles. El pincho se completa con un helado de chocolate y vainilla con bolitas crujientes y la última parte, «la que equilibra todos los elementos y da la frescura al postre es el alma de todas las cosas: la pasión», conseguida en este postre por un sorbete de fruta de la pasión.

El bar Sagartoki, regentado por el beasaindarra Senen González, -hijo de Abdón González, cocinero bien conocido en el Goierri-, es ya un clásico a la hora de adjudicarse premios de pinchos de alta categorí­a. En 2005 ganó el concurso del campeonato de bares disputado entre once de los mejores establecimientos de todo el Estado que llegaron a la final y -en noviembre del pasado año- revalidó el tí­tulo del concurso convocado por el evento Lo mejor de la Gastronomi­a en una reñidí­sima prueba celebrada en el marco de Kursaal donostiarra.

Una taza de chocolate espeso, preparado con las tabletas de Huachi, parroquia de Ambato, más una ración de queso. Esa era la combinación ideal para brindar a las visitas en el Quito de antaño.

El recuerdo está presente en la mente del médico e investigador Plutarco Naranjo, quien confirma su efecto antidepresivo. “Tiene principios activos parecidos al café, la teobromina, que deriva de un núcleo quí­mico común: la xantina, estimulante que actúa en el sistema nervioso central”.

El chocolate también produce vasodilatación en la circulación periférica (arterias y venas fuera del corazón). La grasa que contiene el chocolate negro, producto de la manteca de cacao se asemeja a la del aceite de oliva. Pero, si sufre arritmia cardí­aca debe hablar con su médico para saber cuánto chocolate puede comer, porque incrementa la frecuencia cardí­aca.

Como casi todos los vegetales excepto las palmas (coco), el cacao con tiene mayor proporción de los buenos ácidos grasos y poco de los malos.