Chocolaterapia, un baño de felicidad

Los amantes del chocolate saben que comerlo provoca felicidad y relajación, pero no sólo su consumo induce a estas sensaciones, ya que, como han comprobado en algunos balnearios y centros de estética españoles, los baños o masajes con este producto además hidratan y eliminan el estrés y el mal humor.

El chocolate ha sido la última incorporación al mundo de la estética, que ya antes hací­a uso de algas, barro o piedras para relajar el cuerpo y la mente.

El aroma del cacao activa en el cerebro, como cuando nos reí­mos o recordamos un momento placentero, una sustancia llamada serotonina, que es la encargada de hacer que nos sintamos felices y relajados.

Este no es el único beneficio que aporta este producto. Las cremas elaboradas a partir de chocolate hidratan y nutren la piel, dejándola tersa y suave.

Masaje
Además, las lí­neas de cosméticos han creado artí­culos a base de cacao para combatir la celulitis o ceras depilatorias con olor a chocolate.

El uso que se hace en cada centro de belleza es distinto. En algunos, como la talasoterapia Biomar integrada en el complejo hotelero Protur de Mallorca, ofrece una exfoliación y una envoltura, ambos a base de chocolate.

Según explicó a Efe la trabajadora de Biomar Maribel Frau, el ‘peeling’ consiste en aplicar por el cuerpo una crema granulosa con pepitas de chocolate con el fin de eliminar las células muertas.
Una vez hecha la exfoliación, se unta al cliente con una crema de chocolate, se le envuelve a continuación con una manta térmica y se le relaja mediante un masaje facial, antes de tomar una ducha para eliminar el producto.

Chocolaterapia
Otros centros van más allá a la hora de utilizar el cacao y lo aplican mediante una técnica milenaria procedente de la India, llamada Ayurveda, como es el caso del masajista Jon Apraiz, del Centro Angela Estética de la localidad guipuzcoana de Arrasate.

La pasta con la que se embadurna el cuerpo del cliente se consigue tras fundir media tableta de cacao puro y manteca de cacao, esto es, chocolate como el que se come pero sin azúcar.

Mientras esta tableta se está calentando, se le añade aceite de almendras dulces y esencia de naranjas para despertar los sentidos y aumentar el placer que proporciona el tratamiento.

Una vez que este compuesto se licua tras calentarse, el profesional lo extiende por la piel con un masaje Ayurveda que dura cuarenta minutos.

El ya relajado usuario se ducha para quitarse el chocolate de todo el cuerpo y termina su tratamiento con un nuevo masaje a base de crema hidratante también con olor a chocolate. Además, antes de abandonar el centro, se le ofrece un bombón.

Apraiz comentó que después de la sesión suele apetecer comer chocolate. De hecho, uno de los clientes le contó que tras el tratamiento devoró tres tabletas de una sentada, aunque esto no es lo habitual.

En otra clienta el tratamiento tuvo el efecto contrario, ya que le confesó tres meses después del masaje que no habí­a vuelto a probar el chocolate.

El masajista debe trabajar mucho con las muñecas y el antebrazo, pero aclaró que eso no significa que este sistema duela. Todo lo contrario, se llega a un estado de absoluto placer, combate la celulitis y el estrés, y se convierte en un auténtico baño de felicidad.

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