Cuerpos de chocolate

Negro, blanco, con leche o con almendras. El chocolate endulza cada di­a la vida de las personas y también permite, aunque pueda parecer imposible, acercar la escultura a niños y mayores. Este fue el motivo del primer taller de bombones de partes del cuerpo humano que se celebra en La Rioja enmarcado dentro de las actividades culturales de Artefacto.

Para David Azpurgua, responsable del taller y licenciado en Bellas Artes, esta es una actividad novedosa. “Es algo mágico porque permite ver una parte de su cuerpo hecha chocolate. De este modo, los niños se acercan a la escultura a través de un material que les interesa mucho“, asegura Azpurgua, que actualmente esta cursando el doctorado en Bilbao.

La elaboración de estos bombones es muy simple. Primero hay que decidir que parte del cuerpo se quiere ‘clonar’. “En el taller hemos hecho dedos, manos y una boca. Deben ser cosas simples”, afirma este joven logroñés. “Para formar el molde del cuerpo utilizamos polvos de alginato, que al mezclarse con el agua forman una masa compacta que se coloca sobre la boca, por ejemplo, para que adquiera su forma”. El alginato es una material, comestible, usado por los dentistas para crear las prótesis dentales de sus pacientes. “Presenta mejores cualidades que el látex o la escayola para usarse sobre el cuerpo porque no se pega o agarra a la piel”, asegura el joven que comenzó con esta afición al intentar crear un regalo original para su novia y decidió ofrecerle un trozo de su cuerpo hecho chocolate.

Una vez preparado el molde se introduce el chocolate li­quido en el espacio vaci­o, se coloca un pequeño ‘palito’ que permita sujetar el bombón y se deja enfriar en el frigori­fico. Congelado el chocolate se rompe el molde de alginato solidificado y ya se encuentra listo para regalar o saborear, dependiendo de las distintas preferencias.

El taller, que tuvo lugar en la cocina del colegio público Obispo Blanco Nájera, contó con la presencia de varios pequeños estudiantes de 5 de Primaria del centro que disfrutaron como enanos de esta dulce experiencia. “Los niños están encantados con la experiencia porque todo lo que venga de otros campos es un aliciente para ellos”, explica Mari­a Asunción Pérez, jefa de estudios del colegio. Además, “de este modo se introducen en la plástica fuera de las aulas y conocen mejor la escultura”, resume la jefe de estudios mientras vigila con ojo avizor el comportamiento de sus estudiantes.

En la cocina Fernando, Ángel, Helder y Gabriela se mueven con soltura y saborean cada instante mientras miran con impaciencia los suaves caramelos que han creado esta tarde. “He hecho un dedo de chocolate con leche”, asegura Gabriela, de 10 años, que cree que en el futuro dedicará parte de su tiempo libre a modelar alguna escultura. Está claro que lo dulce no esta reñido con el conocimiento y degustar una mano no es sólo un simple placer, también genera conocimiento.

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