La tarta tradicional deja paso a nuevos postres más ligeros e innovadores

La protagonista principal de todo banquete de bodas sigue siendo la tarta. Tradicionalmente, el momento en el que el nuevo matrimonio corta la tarta y la reparte entre sus invitados simboliza el reparto de la suerte que le espera a la nueva pareja con todos aquellos que acuden al enlace.

No obstante, con el paso de los años, la tradición también cambia y ahora lo que buscan los novios no es sólo repartir su fortuna, también quieren que todo aquel que no sienta devoción por el pastel pueda disfrutar de algo dulce. Poco a poco las parejas han ido optando por acompañar la tarta con un helado u otro tipo de postre. Sin embargo, los tiempos cambian y por ejemplo, ahora las nuevas parejas prefieren algo más ligero o alternativo, como un semifrí­o bien decorado, tal y como se ofrece en el Parador de Ferrol.

De todos modos, hay opciones para seguir uniendo la tradición de repartir el pastel con los nuevos tiempos que corren. Esto es lo que defienden desde el restaurante Casa Peizás.

Su propuesta para los menús del 2006 son unas unas tartas individuales que conservan el sabor y los ingredientes naturales del pastel nupcial de toda la vida. De esta manera se une lo clásico con lo innovador ya que por un lado, los novios siguen repartiendo su suerte entre sus invitados pero no tienen que pasar por el engorro de cortar el pastel, con el peligro de mancharse que eso implica.

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