Nada de besos, a comer chocolate

¿Hace tiempo que nadie le da un beso apasionado? No desespere, coma chocolate. O mejor aún, deje que la tableta se funda lentamente en su paladar. El placer será más intenso y durará más que si da un beso. No es un reclamo publicitario, es la conclusión a la que ha llegado un grupo de cientí­ficos del Mind Lab, un laboratorio fundado por empresas de la industria alimenticia que se dedica a investigar cómo ciertas sustancias en lo que comemos y bebemos pueden afectar nuestra actividad cerebral, nuestro humor y nuestro propio comportamiento.

Un grupo de voluntarios, de entre 20 y 30 años, hicieron de conejillos de Indias: primero dejaron fundir una tableta de chocolate negro en su paladar y luego unieron sus labios a los de otra persona. Mientras, un monitor controlaba los latidos de su corazón y una serie de electrodos colocados en su cabeza mesuraban su actividad cerebral. Saboreando el chocolate, sus corazones se aceleraron de de 60 a 140 pulsaciones por minuto, por encima de cuando besaron. Además, cuando la tableta se derretí­a, todas las regiones de sus cerebros recibieron estí­mulos más largos e intensos que durante el beso.
“Esperábamos que el chocolate incrementase las pulsaciones del corazón, porque tiene algunas sustancias muy estimulantes, pero lo que no sabí­amos es que el incremento y la duración de éste fuesen tan altos”, confesó el responsable del estudio, David Lewis.

El dicho popular ya atribuí­a al chocolate propiedades sustitutorias de los placeres carnales, pero se equivocó al establecer que las mujeres son más sensibles a las cualidades del cacao. El estudio concluye que hombres y mujeres experimentan exactamente las mismas reacciones. Así­ que a comer chocolate, aunque eso sí­, con moderación. Los expertos advierten que una ingesta desmesurada puede conducir a la obesidad.

Deja un comentario